Keiko Fujimori es una de las figuras más influyentes y polarizadoras en la historia política reciente del Perú, asumiendo la presidencia a partir de 2026. Hija del expresidente Alberto Fujimori, dio sus primeros pasos en la política a una edad muy temprana, asumiendo el rol de Primera Dama en la década de 1990 antes de ser elegida congresista, para luego fundar y liderar el partido conservador Fuerza Popular.
Durante más de una década, Keiko Fujimori fue la principal fuerza de oposición del país. Tras perder por estrecho margen en las elecciones presidenciales de 2011, 2016 y 2021, su ascenso al poder en 2026 marcó la culminación de una larga y turbulenta búsqueda política. Su discurso siempre se ha sustentado en la promesa de seguridad, reactivación económica y la defensa del modelo de libre mercado, atrayendo a una base electoral sumamente leal.
Sin embargo, su trayectoria y su presidencia siguen siendo inseparables de las polémicas y los escándalos de corrupción que han empañado su imagen. Acusada de recibir financiamiento ilícito de la constructora brasileña Odebrecht durante sus campañas anteriores, cumplió prisión preventiva en varias ocasiones. Su presidencia está marcada así por una paradoja: encarna a la vez el retorno al poder de una corriente política histórica (el fujimorismo) y un gobierno bajo la sombra constante de las divisiones sociales y las controversias judiciales.